Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Zelarayán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ricardo Zelarayán. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Ricardo Zelarayán



Ricardo Zelarayán es un poeta argentino. Del Litoral precisamente de Entre Ríos.Murió este miércoles y cierra una vida de perfil bajo casi desconocido. Si bien es considerado por la generación de poetas contemporáneos como un maestro. Creo que nunca le debe haber gustado esa etiqueta ya que era un poeta que le huía a la sofisticación que trae la fama.Odiaba esos círculos literarios en que los poetas o escritores halagan sus vanidades unos a otros. Escapaba de la lisonja y de lo convencional. Sus poesías son coloquiales parece que así como hablara así escribe.
Sus libros:La obsesión del espacio (poesía, 1973), Traveseando (cuentos, 1984), La piel del caballo (novela, 1986, reeditada en 1999), Roña criolla (poesía, 1991), Lata peinada (novela 2008)

AIRE SORDO (extraido del suplemento de la UNER)
Boca flor de buche. Una volteada no alcanza, rasca piedra, arisca tuna. El agua se agita cuentera.
Sordo el estallido de la gota, triste derrame en la seca. Aislarse, moverse, mojarse, lo otro es alambre de púa en tuna, pan con pan…
Bordes duran si aguantan. Ni siquiera el filo, miel guacha en la polvareda.
Silbido o respiración. Ahora somos todos sordos atropellando los árboles. Empollando piedras eternamente.
Y árboles mendiguean entre las piedras mientras afloja la arena tortuga hasta que el viento arremete.
Y ya no hay sombra que valga. Las grietas nada más que en el recuerdo. Adiós al viento salado que nunca hizo sombra.
Boca-buche, Fuego sin semillas, arena sin nada suelto.
Rascar por rascarse. Ver por ver, inútil desde mientras. Hacha de filo cada vez más ancho, piedra al fin, boca de arena.
Quiebra que te piedra y no se oye.

La confesión de un paraguas
Vivo casi siempre en un rincón oscuro,pero cuando llueve me abro como una flor.Rara vez he visto el sol.Apenas lo recuerdo.Apenas me lo imagino.
Soy una ala redonda a la que no dejan volar.Me han dicho que en realidad soy un techo que camina,un techo ambulante que aparece cuando llueve.Me abren y enseguida me inflo como un pavo y siento caer la lluvia sobre mí.
El agua de muchas nubes se ha derramado sobre mí.Soy un paraguas para atajar mil lluvias:chaparrones, aguaceros,garúas,lloviznas...En fin,toda la familia...
Después,cuando me cierran,me siento mustio,marchito como una flor o peor...como un fósforo apagado.Menos mal que hay distraídos que me llevan abierto cuando hace rato dejó de llover.
Y cuando estoy abierto me siento un ala prisionera,la única ala hecha para mojarse cuando llueve.Y entonces quiero escaparme en serio,escaparme volando...pero me tienen bien sujeto por ese dichoso mango traidor.Ni los pájaros ni los barriletes vuelan cuando llueve.Yo,en cambio, quiero volar en medio de la lluvia hasta verle la cara al sol.
Ni flor ni pájaro.Flor negra,pájaro negro,me han dicho alguna vez.Y hasta dicen que es de mal agüero llevarme creyendo que va a llover.
Tal vez por eso me olvidan con facilidad.El nuevo dueñó siempre me cuida más que el que me perdió.Pero,de todos modos,hace conmigo lo mismo que el otro:abrirme,cerrarme,sujetarme,olvidarme...Y así se va la vida.
Me han hecho para navegar por la lluvia como una canoa al revés.
Somos todo un pueblo que aparece con la lluvia.Brotamos como los hongos cuando comienza a llover.
Pero ya somos creciditos.Es hora de soltarnos y de dejarnos volar.Tenemos que esperar un descuido para escaparnos como los globos.¡Ah!¡Cuando seremos paraguas sin mango!
Al final uno se parece al pelo y a las uñas,que quieren crecer y seguir creciendo siempre...¡Y los cortan!Pero éste ya es otro cuento.

(extraido del blog www.romanticismoyverdad.blogspot.com)

Irónica su visión sobre los porteños "...Y como soy provinciano, los porteños creen que nací en el campo".

Ademas de escribir se dedicó también a traducir y a hacer periodismo.