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domingo, 24 de junio de 2012

Elogio de la ruralidad



Mis primeros contactos con lo rural tienen que ver con mi infancia. Mi papá, un enamorado del campo, tenía un campo cerca de la ciudad de Bell Ville. Se llamaba "La Quelita" y ahí retozábamos mi hermano y yo y algunos pequeños amigos. Corríamos por todas partes y nos bañábamos en el molino del lugar.

Uno no se olvida tan simplemente del color de los trigales o del maíz, o de la presencia del ganado.De dormir la siesta bajo los árboles qué placer.Ver en el campo atardecer o amanecer es una experiencia gloriosa.

Estoy a favor de que se conserve la ruralidad, que se hagan planes de promoción para asentar la gente en el campo. El contacto con la naturaleza es sanador.Hay mucha gente que estaría de lo más feliz si pudiera vivir en el campo y del campo.

Es cierto que las labores propias del lugar requieren de esfuerzo. Levantarse temprano, depender del clima, etc. pero qué bello es estar afuera del mundo del consumo, la competencia,el vértigo, el stress.Y qué bueno después de una larga jornada de trabajo tomarse unos mates escuchando el canto de los pájaros.

Reivindico la ruralidad, un mundo menos contaminado, más natural.Nada más cerca del Paraíso.

Este post se ilustra con una foto tomada del blog www.cienciasruaisecologiaambiental.wordpress.com