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lunes, 14 de mayo de 2012

La risa y la carnavalización


La risa y la carnavalización

El discurso humorístico ha sido escasamente estudiado. Lo cómico en general ha sido subvalorado considerado un género aunque Platón decía que lo que más se acercaba a la verdad era la risa.

Entenderemos por texto cómico, muy a grandes rasgos, aquel que persigue provocar la risa o suscitar la sonrisa, produciendo en este último caso una comicidad atenuada, mezclada con sentimientos de simpatía, ternura, etc.

En la Edad Media la risa era algo peligroso. En una sociedad altamente estructurada e inmóvil el cura controla con sus sermones la risa plebeya según el calendario. Para el clero cerrado la risa es la corrupción, la debilidad, la insipidez de la carne.

Pero la risa destruye el miedo y el respeto al objeto, al mundo, lo transforma en un objeto de contacto familiar, preparando con ello la investigación libre y completa del mismo.

El lenguaje familiar de la plaza pública se caracteriza por el uso frecuente de groserías durante el carnaval en las plazas públicas, la abolición provisoria de las diferencias y barreras jerárquicas entre las personas y la eliminación de ciertas reglas y tabúes vigentes en la vida cotidiana, creaban un tipo especial de comunicación a la vez ideal y real entre la gente, imposible de establecer en la vida ordinaria. Hay una percepción carnavalesca del mundo.

El carnaval era el triunfo de una especie de liberación transitoria, más allá de la órbita de la concepción dominante, la abolición provisional de las relaciones jerárquicas, privilegios, reglas y tabúes. Se oponía a toda perpetuación, a todo perfeccionamiento y reglamentación, apuntaba a un porvenir aún incompleto.
La percepción carnavalesca del mundo según Bajtin( lingüista, profesor y crítico marxista ruso) es alegre y relativa. Bajtin en sus estudios acerca de la práctica social del carnaval establece que la cultura carnavalesca es un aspecto fundamental de la cultura cómica popular. Las relaciones del carnaval con la actividad literaria son definidas por Bajtin mediante el concepto de carnavalización, el cual se refiere a la "transposición del carnaval al lenguaje de la literatura".El carnaval es la fiesta del tiempo que aniquila y renueva todo.

El carnaval une, acerca, compromete y conjuga lo sagrado con lo profano, lo alto con lo bajo, lo grande con lo miserable, lo sabio con lo estúpido,
Concepto que debemos a Bajtín su más amplia y rica descripción tipificadora, en donde pone de relieve la influencia de las fiestas folclóricas del carnaval - y sus matices subversivos, críticos y paródicos frente a los valores establecidos – sobre los géneros literarios cómicos en los que se utiliza un lenguaje popular, avulgarado, obsceno y complementado con gestos. Como ejemplo más ilustrativo cita Gargantúa y Pantagruel (1532-1546), de Francois Rabelais. Para Bajtín el carnaval es una de las raíces más evidentes del surgimiento de lo literario y está relacionado con la sátira. Las fiestas de carnaval son una cristianización de las antiguas "bacanales", "saturnales" y "lupercales", en honor de Saturno,Baco,y Luperco o Fauno, así como de otras fiestas misteriosas y orgiásticas de origen pagano que el cristianismo no logró reprimir. Las lupercales por ej.se celebraban en Roma el 15 de febrero las pieles de los animales sacrificados con que se cubrían los jóvenes que participaban en las ceremonias se llamaban februa. De estos términos procede el nombre del mes aludido.

El carnaval no se contempla ni tampoco se representa, sino que se vive en él según sus leyes mientras éstas permanecen actuales, es decir, se vive la vida carnavalesca. Ésta es una vida desviada de su curso normal; es, en cierta medida, la "vida al revés", el "mundo al revés"

El discurso del pícaro, el bufón, el tonto y –por extensión- el loco, como bien lo advirtiera Mijail Bajtin, supone una cortante y drástica ruptura con el discurso y los mecanismos del poder.La cualidad del habla de la sin razón descansa en sus giros a contracorriente que reconvienen con sorna la verticalidad y la chatura con que el poder sojuzga y manipula a la sociedad.El carnaval va en contra del poder a su manera.

Bibliografía consultada:Hernández Armenta, María Lourdes.
Sincronía A Journal for the Humanities and Social Sciences
Department of Literature.University of Guadalajara