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jueves, 1 de julio de 2010

Carlota Caulfield



Carlota Caulfield cubana de origen irlandés ella, poetisa ella.Hay que leer/escuchar sus versos:

A veces me llamo infancia

Y miré hacia atrás contenta
de estar lejos de todo
engrandeciendo los recuerdos
convertida en poeta.
Y estaba allí sola pensando
allí sola me quedaré.

Mi última carta es

para dejar mi vestido amarillo
mi escudo de armas
mis cincuenta y una perlas
mis poemas y mis cartas
a aquel que una tarde de enero,
en Piazza San Marco,
se miró en mis ojos
sin decirme nada...

Verónica del Cinquecento

Y sobre todo

Inmutable e infinito
es tu cuerpo
de venado salvaje:
Es tu pelo
todos los árboles
Son tus ojos
todas las luces
Es tu nariz
todos los puentes
Son tus labios
todos los caminos
Es tu cuello
todas las canteras
Son tus hombros
todos los pilares
Tu pecho
todas las geografías
tus brazos
todos los vientos
Tu vientre
todas las espesuras
Tus piernas
todas las transformaciones

Inmutable e infinito:
eres

Filtri d´amore

miel en todos los panes
miel en todas las bocas
miel en ti, amado mío,
con una pizca de canela,
y una cucharadita de vainilla.


Premios:

1983-Mención de Honor en el Cuarto Premio Internacional de "Poesía Mairena" de Puerto Rico.
1987-Poetry San Francisco Award for her poem "Merci Bien, Monsieur."
1988-Premio Internazionale "Ultimo Novecento" de Italia.
1993-Mención de Honor en el "Premio de Poesía Plural" de México.
1994-Mención de Honor en el Premio de Poesía "Federico García Lorca" (España-Estados Unidos).
1995-Premio Internacional de Poesía "Riccardo Marchi-Torre di Calafuria," Italia.
1997-Mención de Honor en el Latino Literature Prize del Latin American Institute de New York.


Autorretrato en el espejo convexo

En el cuadro hay un niño sonámbulo, pero no se puede
saber si camina o vuela. El movimiento de la retina
no quiere terminar el juego de lo que reposa o se alza.
El hilo de luz crea una transparencia en la mano que hace
ver su anillo. Parmigianino es capaz de refractarse.
En el cuadro hay una niña sonámbula,
pero no se puede saber si camina o vuela.

Convergencias. Fluir desde el riesgo de una mañana
anónima. Los niños entran en la cámara lúcida y se
dan la mano. Un día nos veremos al otro lado del
prisma, abriéndonos caminos en territorios lúdicos.

Habítame en ellos.