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jueves, 20 de octubre de 2016

Rústico








Rústico (memorias del campo de mi padre y mi bisabuelo)


El día caía como plomo sobre el campo. Los dos hombres que trabajan allí, se hacían un lugar, para almorzar, algo de sardinas , un pan, un botella de tinto.

Uno, era jovencísimo , el otro lo triplicaba en edad. A ambos les danzaba la polvareda alrededor, la sequía persistente y doliente en que en cada surco un vegetal trataba de esgrimir un grito de angustia, un manotazo de ahogado...Como aquel que ve morir la tarde junto al río y siente su corazón latir a prisa y sabe que ese será su último atardecer y que es necesario gritar la Vida, la Resurrección, esgrimir un último acto de valentía, de honrado y exaltado coraje en medio de la Nada.

A ambos los devoró la Tierra y el Tiempo que escarba hondo en los rostros sudados,y los caballos con sus lomos suaves y amables. Los junta el poniente y se pierden en dos caminos que son destinos y se saludan y acuerdan un nuevo reencuentro, que dicen será próximo. Danzan las piedritas en espiral y ambos se pierden en la línea del horizonte que ya los desdibuja y acomete como cuchillo feroz sobre las horas que son minutos ya, segundos temblando sobre el pajonal ardido.


Mónica Pedraza

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